La alquimia china: buscar la inmortalidad con cinabrio

La alquimia china tiene sus propios textos, sus propias palabras y su propia pregunta: cómo fabricar algo que dure. Aquí va lo que escribió Ge Hong hacia el año 317, leído en chino, y lo que vino después: el elixir que mató a emperadores, el cuerpo como caldero y la pólvora.

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Los artículos anteriores del Diario siguen una sola línea, la que va de Grecia a Europa. Y el del Kybalión contaba que un libro de 1908 decía que China, la India y Japón habían tomado su doctrina de Egipto. Este artículo es el primero de otra tradición, con sus propios textos en chino, escritos entre los siglos II y IV, y sus propias palabras: la alquimia china. Leí los textos de Ge Hong en el original y los estudios académicos a través de fuentes en inglés; lo que no pude leer, lo digo.

Una nota antes de seguir. El mercurio y sus vapores son tóxicos: la OMS lo cuenta entre las diez sustancias químicas que más preocupan a la salud pública, y puede dañar los sistemas nervioso, digestivo e inmunitario, los pulmones, los riñones, la piel y los ojos.1 Este artículo cuenta historia de la química. No repitas nada de lo que se describe.

Ge Hong y su libro

Ge Hong (283–343) vivió en la China de la dinastía Jin, una época turbulenta. Terminó el Baopuzi (抱朴子, «El maestro que abraza la sencillez») hacia 317–318 y lo revisó después, hacia 330. Son 70 capítulos: 20 «internos» (Neipian), sobre inmortalidad, alquimia y medicinas, y 50 «externos» (Waipian), sobre política, sociedad y literatura. Los capítulos 4, 8, 11 y 16 tratan de la alquimia «externa», la de laboratorio. Joseph Needham lo llamó «el mayor alquimista de la historia de China».2

En su autobiografía se retrata sin adornos: de carácter tosco, torpe y tartamudo, de aspecto feo, con el sombrero y los zapatos sucios y gastados. Sus vecinos lo llamaban «el hombre que abraza la sencillez», y de ahí tomó el nombre de su libro.2

La frase del cinabrio

El capítulo 4 se titula «金丹», la «medicina de oro» o elixir de oro. Ahí Ge Hong escribe la frase que más se le recuerda:3

凡草木燒之即燼,而丹砂燒之成水銀,積變又還成丹砂,其去凡草木亦遠矣。故能令人長生。 — Fán cǎomù shāo zhī jí jìn, ér dānshā shāo zhī chéng shuǐyín, jī biàn yòu huán chéng dānshā.

«Las plantas y los árboles, al quemarlos, se vuelven ceniza; el cinabrio, al quemarlo, se vuelve mercurio, y a fuerza de cambios acumulados vuelve otra vez a ser cinabrio. Está muy lejos de las plantas comunes. Por eso puede hacer que la gente viva mucho tiempo.»

Su razonamiento es este: lo que se consume y desaparece no puede dar duración; lo que cambia y vuelve a ser lo que era, sí. Y él mismo anota la objeción de sus contemporáneos: la gente no sabe que el mercurio sale del cinabrio, y cuando se lo dicen no lo cree: «el cinabrio es una cosa roja; ¿de dónde va a sacar esta cosa blanca?».3

Hoy se entiende qué pasa. El cinabrio es sulfuro de mercurio: al calentarlo con aire, el azufre se va como gas y queda el mercurio; y si se junta el mercurio con azufre, vuelve a dar cinabrio. Es lo que el bloque de abajo cuenta con pesos atómicos.4

Aquí hay una pieza interactiva que necesita JavaScript. Calcula, para los gramos de cinabrio que elijas, cuánto mercurio sale al quemarlo y cuánto azufre se va, con los pesos atómicos oficiales (mercurio 200,592; azufre 32,06; oxígeno 15,999). Comprueba que entra la misma masa que sale y que el cinabrio que vuelve al juntar mercurio y azufre pesa lo mismo que el de partida. De cada 100 gramos de cinabrio, 86,2 son mercurio y 13,8 azufre. Es aritmética, no una receta.

La cuenta cuadra al gramo: con 100 g de cinabrio salen 86,2 g de mercurio, y para volver a tener 100 g de cinabrio hacen falta 13,8 g de azufre. Que «lo que sale es lo que entró» es lo que a Ge Hong le parecía la prueba de que aquello era distinto de las plantas. Lo que no podía saber es lo que hace un vapor de mercurio en un cuerpo.

Las medicinas de los inmortales

En el capítulo 11, «仙藥», Ge Hong ordena las medicinas de los inmortales: «de las medicinas de los inmortales, la mejor es el cinabrio; después el oro; después la plata; después las distintas setas zhi; después los cinco jades; después la mica…».5 El mercurio y el oro no eran cosas extrañas: eran, para él, lo más alto de la lista.

El capítulo 16, «黃白», trata del «amarillo y el blanco», es decir, el oro y la plata: cuenta que en los clásicos de los inmortales hay 25 rollos de recetas de «amarillo y blanco», más de mil entradas. Defiende que transformarse es lo natural: «el cambio es lo natural del cielo y la tierra; ¿por qué dudar de que el oro y la plata se puedan hacer de otras cosas?». Y da un ejemplo: el plomo es blanco y se lo puede volver rojo como un «dan»; el dan es rojo y se lo puede volver blanco como plomo.6

Y aquí hay una confesión que no se espera de un maestro: dice que nunca llegó a hacerlo porque era pobre y no consiguió los materiales, y que decir «sé hacer oro y plata» mientras pasa hambre y frío es como vender un remedio para los cojos sin poder andar: «no hay quien lo crea».6

Del laboratorio al cuerpo

La alquimia «externa» (waidan, 外丹) prepara elixires calentando minerales y metales en un crisol sellado. Nació en los primeros tiempos de la dinastía Han, ganó popularidad hasta la Tang (618–907) y decayó hasta la Ming.7 Sus dos métodos principales llegaron a ser refinar el cinabrio hasta mercurio y combinar plomo con mercurio.7

Y tuvo un coste. Los emperadores Tang patrocinaron la alquimia con entusiasmo, y el veneno de los elixires causó la muerte de los emperadores Wuzong (r. 840–846) y Xuanzong (r. 846–859), y probablemente también la de Xianzong (r. 805–820) y Muzong (r. 820–824). Los estudiosos advierten de que el paso hacia otra alquimia fue un proceso más largo y complejo que esas muertes.7 Las fuentes no coinciden en la cuenta: una nota de prensa china de 2008 habla de al menos cinco emperadores muertos por los elixires, con los mismos y con Taizong, y otra opinión sostiene que la muerte de Taizong es sólo una conjetura, porque las crónicas oficiales hablan de una enfermedad larga.12 Siglos después, el emperador Jiajing, de la dinastía Ming, murió, según la Wikipedia, por una dosis letal de mercurio de un «elixir de la vida».8

Esa otra alquimia es la «interna» (neidan, 內丹): en vez de tomar un elixir, se busca fabricarlo dentro del propio cuerpo. El cuerpo se convierte en un caldero donde se «cultivan» los tres tesoros: la esencia (jing), el aliento (qi) y el espíritu (shen), con meditación, gimnasia y otras prácticas.9 Sus textos toman el vocabulario de la alquimia externa. Uno de los libros más antiguos, el Zhouyi cantong qi, se atribuye a Wei Boyang, hacia mediados del siglo II, y se le considera el libro de alquimia más antiguo de China. Trata de tres cosas a la vez: la cosmología del Libro de las Mutaciones, el taoísmo y la alquimia.10

La pólvora, un accidente de elixir

La pólvora nació de los alquimistas. La primera referencia segura, en China, es del siglo IX, en la dinastía Tang: una fórmula del Taishang shengzu jindan mijue, del año 808, con seis partes de azufre, seis de salitre y una de una hierba, la aristoloquia. Unos cincuenta años después, un texto taoísta, el Zhenyuan miaodao yaolüe, avisa: «algunos han calentado juntos azufre, rejalgar y salitre con miel; salen humo y llamas, y se les han quemado las manos y la cara, e incluso ha ardido la casa entera donde trabajaban».11

Por eso se piensa que la pólvora fue un subproducto accidental de la búsqueda del elixir de la vida. Su nombre chino, huoyao (火藥), quiere decir «medicina de fuego». La primera fórmula química de la pólvora que se conoce es del siglo XI, en un tratado militar, el Wujing zongyao, escrito entre 1040 y 1044.11

Una tradición con sus propias palabras

La palabra dan (丹), la que da nombre al elixir, resume la tradición. Fabrizio Pregadio, uno de sus mayores especialistas, cuenta cuatro sentidos aceptados: el color cinabrio o escarlata, el mineral cinabrio, la sinceridad y una esencia obtenida al refinar una sustancia, la «medicina» de quienes buscan la inmortalidad. Y concluye que todos vienen de un sentido de «esencia», con la idea de lo auténtico, lo simple y lo concentrado.7

Y nadie sabe cuándo empezó. Nathan Sivin propone una cronología aproximada: la creencia en la posibilidad de una inmortalidad física empieza hacia el siglo VIII a. C.; la idea de que se logra tomando hierbas, en el siglo IV a. C.; y la de que los remedios de inmortalidad pueden fabricarse con alquimia, y no sólo encontrarse en la naturaleza, no más tarde del siglo II a. C.7 Es una tradición con su propia historia, sus propios textos y sus propias preguntas. No hace falta hacerla venir de Egipto ni de ninguna parte para explicarla.

Qué hacemos nosotros con esto

Este artículo se apoya en el texto chino de Ge Hong, leído en el original, y en estudios en inglés. Falta lo más importante: lo que se ha publicado en chino, en revistas y libros de allí, y las fuentes que este servidor no alcanza. Para eso este Diario necesita ayuda, de quien lea chino y quiera corregirnos o añadir fuentes.

Anima Mundis no promete una vida más larga ni cura nada. Lo que sí puede contar, en el Observatorio, es cuántas veces alguien dijo cómo estaba y a qué hora UTC. Es una cuenta mucho más modesta que la de Ge Hong, y se puede comprobar.

Fuentes

  1. «Mercury and health», Organización Mundial de la Salud, consultada el 20 de septiembre de 2026. ↩
  2. «Baopuzi», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026, para la fecha, la estructura del libro, la cita de Needham y la autobiografía (en chino y su traducción). Fuente secundaria. ↩
  3. Ge Hong, Baopuzi, Nei pian, juan 4 («金丹»), Wikisource en chino. Leído en el original, en caracteres tradicionales. La transcripción en pinyin y las traducciones al castellano son mías. ↩
  4. Pesos atómicos del mercurio, el azufre y el oxígeno, Comisión de Abundancias Isotópicas y Pesos Atómicos (CIAAW/IUPAC), consultados el 20 de septiembre de 2026: 200,592, 32,06 y 15,999. La pieza calcula con ellos. ↩
  5. Ge Hong, Baopuzi, Nei pian, juan 11 («仙藥»), Wikisource en chino. Leído en el original; el resto del capítulo, con las setas y las minas, no lo leí entero. Traducción mía. ↩
  6. Ge Hong, Baopuzi, Nei pian, juan 16 («黃白»), Wikisource en chino. Leído el arranque del capítulo, en el original. Traducción mía. ↩
  7. «Waidan», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026. Fuente secundaria, que a su vez cita a Pregadio, Sivin y Needham: no leí a ninguno de ellos. ↩
  8. «Elixir of life», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026, para la muerte del emperador Jiajing. Fuente secundaria. ↩
  9. «Neidan», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026. Fuente secundaria. ↩
  10. «Zhouyi cantong qi», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026. Fuente secundaria: recoge la opinión asentada en China sobre la autoría y la fecha. ↩
  11. «Gunpowder», Wikipedia, consultada el 20 de septiembre de 2026, sección sobre China. Fuente secundaria: no leí los textos chinos que cita. ↩
  12. 谢志东, «唐朝皇帝与丹药的不解之缘:至少5人因此而丧命», Xi'an Wanbao, reproducido por China News, 22 de diciembre de 2008. Leído en chino: una nota de prensa, no un estudio; da a Taizong, Xianzong, Muzong, Wuzong y Xuanzong. La duda sobre Taizong me la pasó un lector en un texto sin fuente, que no he podido comprobar en las crónicas. ↩

Cada luz del cielo es alguien que dijo cómo estaba.

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